Caracas / Washington. — La operación militar estadounidense ejecutada en Caracas y ciudades aledañas, que culminó con la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, fue concebida como una misión de alta precisión enfocada exclusivamente en su objetivo principal, según explicó el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La acción, llevada a cabo con helicópteros y fuerzas especiales, se desarrolló en cuestión de minutos y estuvo dirigida a detener a Maduro, a quien Washington considera el principal responsable de un régimen catalogado como narco-terrorista. La imagen del exgobernante esposado y escoltado fuera de una base militar marcó un punto de inflexión político y simbólico para Venezuela y la región.
Tras conocerse el éxito de la misión, surgieron cuestionamientos sobre la permanencia en sus cargos de otras figuras clave del chavismo, como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ambos requeridos por la justicia estadounidense y con recompensas vigentes por información que conduzca a su captura.
En una entrevista concedida a CBS News, Rubio aclaró que la operación respondió a criterios de prioridad estratégica y viabilidad operativa. “El objetivo número uno era el hombre que afirmaba ser presidente del país, y fue arrestado junto con su esposa. Ampliar la misión habría implicado riesgos innecesarios y una permanencia prolongada en territorio altamente resguardado”, señaló el funcionario.
El secretario de Estado subrayó la complejidad logística del operativo, que incluyó el ingreso a una de las instalaciones militares más protegidas del país, la detención de Maduro, la lectura de sus derechos y su extracción sin bajas estadounidenses. “No se trataba de capturar a todos en un solo movimiento, sino de garantizar el éxito del objetivo principal”, afirmó.
Desde la administración del presidente Donald Trump se ha insistido en que la detención de Maduro constituye un mensaje contundente: ningún cargo político otorga inmunidad frente a la justicia internacional. No obstante, el futuro de otros altos funcionarios señalados permanece abierto, mientras Estados Unidos reafirma que las acciones se rigen por cálculos estratégicos y no por improvisación.
La captura de Maduro marca el inicio de una nueva etapa para Venezuela, mientras Caracas retoma una aparente normalidad bajo la expectativa de definiciones políticas y judiciales aún pendientes.

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