Caracas.– La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) quedó en evidencia de su vulnerabilidad el pasado 3 de enero, tras no ofrecer respuesta ante una acción militar ejecutada en el corazón de Caracas, lo que reveló el colapso de la doctrina militar venezolana, una profunda crisis de liderazgo y la pérdida de credibilidad institucional. Así lo afirmó el exministro y mayor general retirado del Ejército, Hebert Josué García Plaza, en un análisis crítico ofrecido en conversación
Según García Plaza, el hecho de que el comandante en jefe de la Fuerza Armada fuese extraído del principal fuerte militar de la capital sin resistencia constituye “la consecuencia más grave” de lo ocurrido. “Llevarse al comandante en jefe de la Fuerza Armada desde Caracas demuestra una enorme debilidad institucional y marca la implosión de la FANB”, aseguró el general retirado, quien subrayó que jamás se contempló la posibilidad de un ataque directo a la capital, ya que ello implicaría haber perdido previamente la capacidad de defender el territorio nacional.
El exalto oficial atribuyó esta situación al abandono de la doctrina de guerra convencional y a la adopción de una denominada “guerra de resistencia”, que —según explicó— desvirtuó la preparación militar y transformó a la Fuerza Armada en un aparato de control interno. “La institución armada se convirtió en una policía para defender al gobierno de enemigos internos, dejando de lado su misión fundamental de defensa nacional”, sostuvo.
García Plaza fue especialmente crítico del liderazgo militar actual, señalando que ni el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ni el jefe del Comando Estratégico Operacional, Domingo Antonio Hernández Lárez, representan la conducción que requiere la institución castrense. A su juicio, ambos son responsables de una doctrina que dejó a la FANB sin capacidad de respuesta ante una operación militar convencional como la ocurrida el 3 de enero.
El general retirado advirtió que las consecuencias trascienden lo operativo y afectan el tejido interno de la institución. “El respeto y la disciplina, que ya estaban debilitados, prácticamente desaparecieron. La desmoralización de los altos mandos y la decepción de los subalternos hacen hoy a la Fuerza Armada inoperativa”, afirmó, agregando que la sociedad civil percibe ahora a los militares como incapaces de defender al país.
En el plano político, García Plaza identificó a Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, como un obstáculo clave para cualquier proceso de estabilización y transición en Venezuela. Señaló que su control sobre cuerpos policiales, servicios de inteligencia y su presunta relación con colectivos armados, guerrillas y redes del narcotráfico le otorgan un poder que podría convertirse en una amenaza real para eventuales acuerdos impulsados desde el exterior.
El análisis del exgeneral dibuja un escenario crítico para Venezuela, marcado por una Fuerza Armada debilitada, una estructura de poder fragmentada y un vacío de autoridad que, según advirtió, podría ser ocupado por actores policiales o paramilitares. “La destrucción o implosión de la Fuerza Armada es el hecho más alarmante que deja lo sucedido el 3 de enero”, concluyó.

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