PANAMÁ.– Una joven de 22 años permanece en cuidados intensivos del Hospital Santo Tomás, en la capital panameña, tras sufrir un traumatismo craneoencefálico cuando una pared se desplomó sobre ella durante el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió el país el viernes 9 de octubre.
La joven, identificada como Suribeth Cortéz, se encontraba junto a su abuela, quien tiene una discapacidad y utiliza silla de ruedas, en una vivienda de la comunidad de El Pájaro de Macaracas, provincia de Los Santos, cuando ocurrió el movimiento sísmico.
Según la información publicada por el medio Mi Diario, Cortéz intentó proteger a su abuela cuando escuchó crujir la pared, que cayó en cuestión de segundos y la dejó atrapada bajo los escombros, con lesiones en la cabeza.
Vecinos acudieron en su auxilio y utilizaron palos y tubos de hierro para levantar parcialmente la estructura que la aprisionaba. Uno de ellos logró arrastrarla hacia un lugar seguro.
La joven tenía la cabeza ensangrentada y estaba inconsciente, aunque todavía respiraba, de acuerdo con la publicación. Inicialmente fue trasladada a un hospital de la ciudad de Las Tablas, pero, debido a la gravedad de sus heridas, fue llevada en helicóptero al Hospital Santo Tomás, donde permanece intubada y sedada.
Su abuela también resultó lesionada y sufrió una fractura de fémur.
Otros incidentes y desalojos tras las réplicas
En otro hecho, un adulto que caminaba junto a un edificio abandonado en la Calle 15 de la ciudad de Panamá fue alcanzado por fragmentos de bloques que cayeron sobre él.
Asimismo, durante la mañana de este lunes 12 de octubre, funcionarios de varias instituciones gubernamentales, entre ellas el Tribunal Electoral y el Banco Nacional de Panamá, fueron desalojados de sus instalaciones luego de sentirse nuevas réplicas.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registraba 359 réplicas acumuladas hasta las 7:00 de la mañana de este lunes, desde el terremoto ocurrido el viernes 9 de octubre al mediodía.
Geociencias pide reforzar la prevención sísmica
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, advirtió que el país está expuesto a terremotos de gran magnitud y señaló la necesidad de ampliar la red de sensores, evaluar las estructuras y fortalecer los sistemas de alerta temprana.
El especialista también destacó la importancia de profundizar los estudios sobre las condiciones geológicas y las características de los terrenos panameños.
Explicó que los daños provocados por un terremoto no dependen únicamente de la proximidad al epicentro, sino también de factores como el tipo de suelo, la profundidad del evento y las características de las ondas sísmicas.
Como ejemplo, indicó que los terrenos de relleno y los suelos blandos pueden amplificar las ondas sísmicas, mientras que la intensidad del movimiento tiende a disminuir a medida que aumenta la distancia respecto al epicentro.
Degradación de los suelos y actividad de las fallas
Datos técnicos del Ministerio de Ambiente indican que el porcentaje de degradación de los suelos de Panamá pasó de 12.2 % en 2015 a 16.0 % en 2019, antes de situarse en 15.8 % en 2023.
Estas cifras ponen de relieve, según la información difundida, la necesidad de impulsar estrategias de conservación y restauración en todo el territorio nacional.
Luque también precisó que el sistema de fallas Azuero-Soná está compuesto por varias estructuras geológicas y no por una sola falla. Añadió que los movimientos registrados en esa zona permiten estudiar el proceso de reajuste posterior al terremoto.
El director aclaró, además, que otros sismos ocurridos en la provincia de Chiriquí o cerca de las fronteras con Costa Rica y Colombia no necesariamente están relacionados con este evento sísmico.
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