Las autoridades imputaron a Erica Lynn Sayre y Clifford Gale Sayre por presunto abuso y negligencia infantil. Los menores, de entre 12 y 17 años, fueron retirados del hogar por los Servicios de Protección Infantil.
Una pareja fue arrestada en Evans, en el condado de Jackson, Virginia Occidental, Estados Unidos, y enfrenta cargos graves por presuntos abusos físicos y negligencia contra sus tres hijos adoptivos, quienes tienen entre 12 y 17 años.
Los acusados fueron identificados como Erica Lynn Sayre, de 45 años, y su esposo, Clifford Gale Sayre. La investigación comenzó después de que la víctima de mayor edad, de 17 años, denunciara ante las autoridades los maltratos que, según su testimonio, sufrían los menores desde hacía años.
El sheriff del condado de Jackson, Ross Mellinger, describió el caso como una situación comparable a una «casa de los horrores». Los tres menores fueron retirados de la vivienda por los Servicios de Protección Infantil (CPS).
Cómo se descubrieron los presuntos abusos
Tras recibir la denuncia, las autoridades realizaron una visita al domicilio y documentaron moretones visibles en uno de los menores, según el comunicado oficial de la oficina del sheriff.
La investigación incluyó entrevistas con las tres víctimas, evaluaciones médicas y fotografías de las lesiones. De acuerdo con las autoridades, los testimonios coincidían entre sí y eran consistentes con las marcas y cicatrices encontradas en los cuerpos de los menores.
Golpes, amenazas y castigos degradantes
Los relatos describieron un patrón prolongado de presunta violencia. Según la denuncia, Erica Sayre golpeaba repetidamente a los menores con objetos domésticos, los estrangulaba y les restringía el acceso a alimentos, agua y al baño.
Entre los castigos denunciados, los menores afirmaron que eran obligados a correr descalzos por caminos de grava cuando surgían conflictos con la acusada.
También relataron que les arrojaban arena sucia de gato sobre las camas y colocaban heces de perro entre sus pertenencias. En otros episodios, supuestamente los obligaban a introducirse un calcetín sucio en la boca y les cortaban el cabello por la fuerza.
Una de las víctimas declaró que recibió un golpe en la cabeza con un dispositivo electrónico, que le provocó una herida sangrante por la que, según su testimonio, no recibió atención médica.
Otra víctima aseguró que fue amenazada de muerte si se comunicaba con los Servicios de Protección Infantil. Los menores también denunciaron que la pareja los hostigaba utilizando la muerte de sus padres biológicos como parte de las agresiones psicológicas, según informaciones publicadas por People.
Los testimonios reflejan el impacto emocional
Durante las entrevistas forenses, una de las víctimas manifestó su temor a regresar al domicilio y expresó: «No puedo volver a esa casa». Otra dijo que solo quería tener una vida normal después de los años de presuntos maltratos.
La investigación también señala que Clifford Sayre habría presenciado repetidamente los episodios de violencia sin intervenir.
En uno de los incidentes relatados, una víctima afirmó que Clifford le sujetó las manos mientras Erica le cortaba el cabello con una hoja de afeitar, provocándole una lesión.
«Mamá nos pega y Gale la deja», declararon los menores durante una de las entrevistas, según el comunicado de la oficina del sheriff.
Cargos y situación judicial
Erica Sayre enfrenta tres cargos de abuso infantil con lesiones corporales y tres cargos de negligencia infantil con riesgo de lesiones.
Por su parte, Clifford Sayre fue acusado de tres cargos de negligencia infantil con lesiones corporales y otros tres cargos de negligencia infantil con riesgo de lesiones.
Ambos quedaron en libertad después de pagar las fianzas correspondientes. Según informó el medio estadounidense WDTV, la audiencia preliminar de Erica Sayre está programada para el 20 de noviembre. No se informó el resultado de la audiencia prevista para Clifford.
El sheriff Ross Mellinger calificó los hallazgos de la investigación como «profundamente perturbadores» y exhortó a la población a denunciar cualquier sospecha de maltrato infantil.
«Los niños vivían en una verdadera “casa de los horrores” con los adultos que deberían haber estado protegiéndolos, no generando esas condiciones», expresó el funcionario en su comunicado oficial.
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