Una campaña nacional busca que los pasajeros utilicen auriculares para escuchar música, ver videos y realizar llamadas. Quienes ignoren las indicaciones del personal ferroviario podrían ser retirados del tren y enfrentar sanciones.
Los pasajeros que reproduzcan música, videos o llamadas telefónicas a un volumen elevado en los trenes del Reino Unido podrían afrontar multas de hasta 1.000 libras esterlinas, equivalentes a unos 1.300 dólares, si desobedecen las instrucciones del personal ferroviario.
La medida forma parte de una campaña respaldada por el Gobierno británico y lanzada el 20 de octubre para reducir las conductas consideradas antisociales en el transporte público.
Bajo el lema “Comparte el vagón, no el ruido”, la iniciativa promueve el uso de auriculares y busca recordar a los viajeros que los trenes son espacios compartidos en los que deben respetarse los demás pasajeros.
Según informó The Telegraph, la campaña se extenderá a diferentes operadores ferroviarios, entre ellos Great British Railways, la compañía estatal. También contempla acciones contra la basura y el uso de cigarrillos electrónicos en los autobuses.
Cómo se aplicarán las medidas contra el ruido
El protocolo establece una intervención inicial del personal ferroviario cuando un pasajero reproduzca contenido desde su teléfono sin auriculares o utilice el altavoz durante una llamada.
En esos casos, los guardas y otros trabajadores deberán pedirle que reduzca el volumen o utilice auriculares.
Si el pasajero se niega a cumplir la indicación, el personal podrá ordenarle que abandone el tren en la siguiente estación. Cuando el caso derive en una denuncia, la Policía de Transporte Británica será la encargada de iniciar los procedimientos correspondientes.
Las infracciones podrían dar lugar a multas de hasta 1.000 libras esterlinas, según los términos descritos para la campaña.
Los avisos en los trenes y las estaciones insistirán en la importancia de considerar a quienes viajan alrededor y evitar que la música, los videos o las llamadas interfieran con la tranquilidad del trayecto.
Andy Burnham respalda la campaña nacional
El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, defendió la iniciativa y señaló que el ruido procedente de teléfonos móviles puede perjudicar la experiencia de otros usuarios del transporte público.
En declaraciones recogidas por The Telegraph, indicó que el Gobierno pondrá en marcha una campaña nacional para recordar a los pasajeros que deben utilizar auriculares en los trenes.
Burnham también destacó que las nuevas atribuciones de las autoridades locales en los autobuses permitirán actuar ante comportamientos relacionados con el ruido, el vapeo y la acumulación de residuos.
La estrategia busca mejorar la convivencia en el transporte mediante normas claras, advertencias y la intervención del personal autorizado cuando sea necesario.
Las normas en los autobuses contemplan multas inmediatas
En los autobuses ya existen disposiciones que permiten imponer multas inmediatas de 100 libras esterlinas, unos 130 dólares, a quienes reproduzcan música a un volumen elevado.
Los conductores no están obligados a aplicar directamente estas normas, pero pueden solicitar la intervención de agentes de seguridad del transporte o de la policía cuando se produzcan incidentes.
La campaña se difundirá mediante carteles, mensajes por megafonía, sitios web y redes sociales de las compañías ferroviarias y de autobuses.
La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, relacionó la iniciativa con otros comportamientos que afectan a los pasajeros, como el vapeo, el abandono de basura y la reproducción de contenidos a un volumen excesivo.
La funcionaria defendió que pequeños cambios de conducta pueden contribuir a mejorar los desplazamientos cotidianos.
La aplicación de las reglas no pretende que los pasajeros confronten directamente a quienes incumplan las normas. La intervención corresponderá al personal autorizado y, cuando sea necesario, a las autoridades competentes.
Sindicatos advierten sobre la seguridad de los trabajadores
La campaña también ha generado preocupación entre organizaciones sindicales del transporte, que advierten sobre los riesgos de que los empleados deban enfrentarse a pasajeros que se nieguen a cumplir las instrucciones.
Unite alertó sobre lo que considera un aumento de los abusos contra el personal del transporte público y reclamó mayores garantías de seguridad para los trabajadores de autobuses.
La secretaria general del sindicato, Sharon Graham, afirmó que las propuestas son insuficientes frente a los episodios de violencia que, según la organización, sufren los empleados durante su jornada laboral.
Unite pide que los conductores reciban una protección frente a las agresiones equivalente a la que tienen los trabajadores de los servicios de emergencia.
Graham sostuvo que las sanciones anunciadas no resolverán por sí solas los problemas de seguridad laboral denunciados por sus afiliados.
El planteamiento sindical introduce un desafío adicional para la campaña: hacer cumplir las normas de convivencia sin exponer a conductores, guardas y otros trabajadores a situaciones de confrontación.
Por ahora, la iniciativa contempla advertencias, una intervención gradual del personal y la posibilidad de sanciones cuando se incumplan las instrucciones. Su aplicación dependerá de la respuesta de los pasajeros y de la coordinación entre los operadores de transporte, los equipos de seguridad y la Policía de Transporte Británica.
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