La historia de Banaz Mahmod, asesinada en 2006 en Reino Unido en un caso considerado un “crimen de honor”, volvió a cobrar relevancia tras el testimonio público de su hermana Bekhal, quien aseguró que continúa viviendo bajo una identidad protegida después de declarar contra miembros de su propia familia.
Banaz tenía 20 años cuando fue asesinada. Había llegado al Reino Unido desde Irak junto con su familia en 1998 y, según el relato de su hermana, durante años sufrió violencia y abusos dentro de un matrimonio concertado con un hombre diez años mayor.
Bekhal relató que Banaz decidió separarse de su esposo y posteriormente inició una relación con Rahmat Sulemani, una decisión que provocó la reacción de algunos familiares. El vínculo fue descubierto por un primo en diciembre de 2005 y, según las investigaciones posteriores, miembros de la familia comenzaron a planificar el asesinato.
La joven fue asesinada el 24 de enero de 2006 en la vivienda familiar en Mitcham, al sur de Londres. Posteriormente, sus restos fueron trasladados hasta Birmingham y enterrados en el jardín de una vivienda.
La desaparición de Banaz fue denunciada por Rahmat, quien murió por suicidio en 2016. La investigación permitió identificar y condenar a varios integrantes de la familia por el asesinato.
El padre de Banaz, Mahmod Babakir Mahmod, y su tío Ari Agha Mahmod, recibieron condenas de cadena perpetua, con penas mínimas de 20 y 23 años, respectivamente. Sus primos Omar Hussain y Mohammed Saleh Ali también fueron condenados por asesinato, con penas mínimas de 22 y 21 años.
Su hermana impulsa la “Ley Banaz”
Casi dos décadas después del crimen, Bekhal sostiene que todavía debe ocultar su identidad por razones de seguridad. Ahora impulsa la denominada “Ley Banaz”, una propuesta destinada a que los delitos cometidos bajo argumentos relacionados con el “honor” sean considerados un factor agravante al momento de determinar las penas.
La hermana de Banaz también afirmó que la joven había denunciado en varias ocasiones presuntos episodios de violación, agresiones físicas e intentos de asesinato ante la policía, pero que esas denuncias no fueron investigadas adecuadamente antes de su muerte.
El caso de Banaz Mahmod se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos en Reino Unido sobre violencia ejercida bajo el argumento del “honor” y continúa siendo utilizado por organizaciones y activistas para reclamar mayores mecanismos de protección para las víctimas y una respuesta judicial más contundente.
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