La muerte del niño hondureño de tres años, Josué, ocurrida en el estado de Florida, en Estados Unidos, ha generado conmoción entre la comunidad migrante y familiares en Honduras. La madre del menor, Wendy Esther Hernández Reyes, solicita ayuda para poder repatriar el cuerpo de su hijo y darle sepultura en su país natal.
La mujer relató que fue informada del fallecimiento el pasado 4 de marzo mediante una llamada telefónica de un médico en Estados Unidos. Desde entonces, ha iniciado una campaña de recaudación de fondos en la comunidad de Gracias, en el departamento de Lempira, con el objetivo de cubrir los gastos necesarios para trasladar los restos del menor a Honduras.
De acuerdo con su testimonio, la cadena de hechos que derivó en la tragedia comenzó el 8 de enero, cuando ella y su hermana fueron detenidas por autoridades migratorias estadounidenses debido a su situación irregular en el país. Ante esta circunstancia, y para evitar que su hijo fuera enviado a un hogar de acogida, decidió dejarlo bajo el cuidado de su cuñado, Samuel Antonio Maldonado Erazo, quien actualmente es señalado por las autoridades como el principal sospechoso del crimen.
Las autoridades del Condado de Escambia, Florida respondieron a una llamada de emergencia por un paro cardíaco infantil en una vivienda ubicada en Brentco Road. Al llegar al lugar, los equipos de emergencia encontraron al menor en estado crítico y con múltiples lesiones. A pesar de los intentos de reanimación, el niño falleció poco después en el hospital.
Según explicó el sheriff Chip Simmons, la autopsia preliminar reveló que el menor presentaba múltiples golpes en la cabeza, fracturas de costillas, clavícula rota y lesiones internas graves, lo que apunta a un prolongado episodio de maltrato físico.
Tras el hecho, los tres hijos biológicos del sospechoso fueron puestos bajo custodia del Departamento de Niños y Familias de Florida, mientras las autoridades continúan con la investigación judicial del caso.
En medio del dolor, Wendy Hernández recuerda a su hijo como un niño “inteligente, amable y hermoso”, que disfrutaba jugar, ver videos y compartir con otros niños. Según indicó, antes de su detención el menor se encontraba en buen estado de salud y no presentaba señales de maltrato.
Actualmente, la madre continúa realizando gestiones para lograr la repatriación del cuerpo de su hijo. Entre las iniciativas impulsadas figura la solicitud de un permiso ante la alcaldía de la ciudad de Gracias para organizar una maratón solidaria en carretera y recaudar fondos mediante donaciones comunitarias.
La familia espera contar con el apoyo de las autoridades y de la sociedad civil para lograr trasladar los restos del menor a Honduras y poder darle el último adiós en su tierra natal. 🕊️
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