Masacre en Honduras deja 20 muertos y siembra terror en el Bajo Aguán


 Rigores, Honduras.– El dolor y el miedo se apoderaron de la comunidad de Rigores, en el conflictivo departamento de Colón, tras la masacre que dejó 20 personas asesinadas el pasado jueves, uno de los hechos violentos más sangrientos registrados recientemente en Honduras.

Entre las víctimas se encontraban Elmer Suchite, de 25 años, y Wilmer Suchite, de 23, hijos del campesino Armando Suchite, quien aseguró que la violencia mantiene aterrorizados a los habitantes del Bajo Aguán.

“Nosotros como comunidad nos sentimos aterrorizados porque la violencia que vive Colón ahora es muy peligrosa”, declaró Suchite a la agencia EFE mientras sepultaba a sus hijos en el cementerio de Rigores, donde fueron enterradas simultáneamente la mayoría de las víctimas.

La escena estuvo marcada por el llanto, la desesperación y el temor de decenas de familias que acompañaron los entierros en medio de un ambiente de incertidumbre.

Los jóvenes asesinados trabajaban en labores agrícolas y en la recolección de fruta de palma africana, actividad económica predominante en gran parte de la región.

El padre de las víctimas, quien tiene diez hijos, pidió a las autoridades hondureñas investigar el crimen y castigar a los responsables.

“Hay que confiar en Dios, porque Dios es el que tiene que protegernos”, expresó visiblemente afectado.

La masacre volvió a evidenciar la compleja situación de violencia que afecta al Bajo Aguán, una de las regiones agrícolas más importantes de Honduras y escenario histórico de conflictos relacionados con tierras y producción de palma africana.

Un vecino de la comunidad, que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias, aseguró que actualmente “se vive con mucho miedo y temor”.

“Esa palma pareciera estar maldita, nos ha traído muchas tragedias, hemos perdido amigos y familiares por el problema de la tierra”, manifestó.

Por su parte, el comerciante Saúl Pineda, residente en Tocoa, afirmó que el conflicto está directamente relacionado con invasiones de tierras y plantaciones de palma africana.

“Aquí lo que se está peleando son productos de la palma africana”, expresó.

Pineda recordó además que en la misma zona fue asesinado el ambientalista Juan López en septiembre de 2024 y lamentó que la violencia continúe cobrando vidas sin respuestas efectivas por parte de las autoridades.

“Es un hecho muy lamentable, hay mujeres y niños que quedan huérfanos. Debemos ver estas cosas con más preocupación”, sostuvo.

El comerciante criticó que las mesas de diálogo y comisiones creadas por distintos gobiernos para atender la problemática agraria no han generado resultados concretos.

“Las autoridades deben cambiar el sistema que se ha manejado anteriormente. Han venido comisiones a reunirse con estas personas, pero al final no han dado frutos”, agregó.

El Bajo Aguán ha sido durante décadas escenario de enfrentamientos entre campesinos organizados, empresas productoras de palma africana, guardias de seguridad privada y estructuras armadas vinculadas a distintos intereses económicos.

Los reclamos de tierras realizados por organizaciones campesinas han derivado en numerosos episodios violentos que han dejado centenares de muertos desde finales del siglo pasado.

Uno de los intentos más recientes para enfrentar la crisis fue impulsado durante el gobierno de Xiomara Castro mediante la creación de una comisión especial para atender el conflicto agrario en la zona, aunque diversos sectores consideran que los resultados han sido insuficientes.

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