Fuertes explosiones sacudieron la noche del viernes varias zonas de la región india de Cachemira y la ciudad de Amritsar, en el estado de Punyab, en medio de una alarmante escalada de tensión entre India y Pakistán. Este nuevo episodio de violencia ocurre tras tres días de intensos enfrentamientos, que ya han sido calificados como los más graves entre ambas naciones en casi treinta años.
Según reportes del ejército indio, drones de origen pakistaní fueron derribados mientras se registraban explosiones cerca del aeropuerto de Srinagar y otros puntos estratégicos dentro del territorio en disputa. En Jammu, se reportaron destellos y proyectiles en el cielo nocturno, además de cortes de energía que dejaron parcialmente a oscuras a la ciudad. Las autoridades confirmaron al menos diez explosiones en la zona.
Amritsar, una ciudad hasta ahora alejada del conflicto directo, experimentó su primer episodio de violencia en esta escalada. Las sirenas sonaron por más de dos horas y el emblemático Templo Dorado permanece en estado de alerta. Muchos turistas comenzaron a evacuar la ciudad debido al ambiente de inseguridad, los apagones y el sonido constante de alarmas.
La tensión se incrementó luego de que India lanzara el miércoles una ofensiva contra lo que definió como infraestructura terrorista en Pakistán, en represalia por un ataque ocurrido el mes pasado en Cachemira india, que dejó varios turistas hindúes muertos. Pakistán ha negado cualquier vinculación con ese hecho y no ha emitido comentarios sobre las recientes acusaciones de ataques aéreos.
El intercambio de misiles y drones ha resultado en la destrucción de un sistema de defensa antiaérea pakistaní, según fuentes militares indias. En tanto, autoridades en Pakistán denunciaron bombardeos indios que habrían provocado la muerte de cinco civiles, incluido un bebé, y dejado al menos 29 heridos en el lado pakistaní de Cachemira.
Las estimaciones iniciales indican que unas 48 personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto, aunque estas cifras aún no han sido confirmadas de manera independiente. Las comunidades cercanas a la frontera han comenzado a evacuar, mientras las autoridades locales instan a los habitantes a permanecer en sus hogares. Como parte de las medidas de seguridad, ambos países han suspendido sus torneos de críquet.
La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada. La región de Cachemira, disputada por ambas potencias nucleares desde su independencia en 1947, ha sido escenario de múltiples guerras y enfrentamientos. Este nuevo brote de violencia, el más severo desde el conflicto de Kargil en 1999, plantea serias amenazas para la estabilidad regional y la seguridad global.

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